Camas pensadas para la etapa en la que el niño deja la cuna y todavía no necesita una cama de adulto. Estructuras bajas, madera maciza y medidas que se ajustan al tamaño real de la habitación infantil española, que casi nunca es la más grande de la casa.
Medidas
80x160 — la primera cama tras la cuna, a partir de los dos o tres años. Ocupa poco y la altura reducida quita miedo.
90x190 — la medida estándar juvenil. La opción sensata si no quieres cambiar de cama en unos años.
120x200 — cama amplia para habitaciones grandes, o para cuando el niño duerme acompañado a ratos.
Modelos
BELLA SIMA en pino, grafito y blanco. SMART y SMART 2, este último en versión casita, con la estructura superior en forma de tejado que tanto gusta a los pequeños y que además sirve para colgar una guirnalda de luces o una tela y montar una cabaña. HUGO, JULIA, CARS y DOMEK completan la selección.
Qué mirar antes de comprar
La altura del somier es lo primero: cuanto más baja, menos consecuencias tiene una caída y antes puede el niño subir y bajar solo. Comprueba también que los cantos estén redondeados y que la madera lleve barniz al agua, sin disolventes.
Sobre la colocación: deja al menos un lado de la cama pegado a la pared si el niño es pequeño, y en el lado libre procura no poner muebles con esquinas duras.
Madera maciza
El pino macizo aguanta los golpes sin desconcharse, se puede lijar y repintar cuando el gusto cambie, y no suelta los cantos con el tiempo como hace el tablero barato. En una cama que va a soportar saltos durante años, es la diferencia entre cambiarla a los tres años o a los diez.
Modelos disponibles con o sin colchón. Envío a toda España, garantía incluida y montaje a domicilio opcional.